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Yayanes Journey

Construyendo el trayecto de mi vida

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Malecón de Cádiz

Hola de nuevo por aquí, el pasado 12 de noviembre del 2021, se cumplió un año desde que empezó una nueva etapa de mi vida y decidí aventurarme a vivir en este hermoso país que me abrió sus puertas. Ha sido un año realmente difícil para mí, donde me ha tocado vivir y tener experiencias tanto tristes como emocionantes.
 
He de confesar que este ha sido uno de los años más difíciles que he atravesado en mi vida. He pasado por etapas muy duras que me han enseñado a ser más fuerte e independiente. Nunca hubiera podido imaginar que vivir en España, que es un hermoso país, lleno de oportunidades, también me hiciera atravesar por una etapa de depresión muy grande.
 
Aunque he tenido que pausar muchos proyectos en mi vida, hoy me siento preparada para irlos retomándolos poco a poco y sin prisas. Bien dicen que hay más tiempo que vida, así que intentaré ir despacio y disfrutando de cada proceso.
 
Espero que me puedan acompañar y que me den su apoyo.
 
¡¡¡Nos leemos pronto!!!

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Finalmente llegué a la dirección y el lugar que iba hacer mi nuevo hogar por unos cuantos meses. Pero al llegar y tocar el timbre para que me abrieran la puerta nadie me respondía, enseguida vino a mi mente un estado de preocupación pues no tenía cómo comunicarme con mi arrendadora dado que mi teléfono no tenía conexión de ningún tipo. Se me ocurrió la idea de pedir de favor a cualquiera que iba pasando por la calle que llamaran al número de mi arrendadora pero no tenía suerte, la mayoría de los que pasaban eran chinos y ni caso me hacían, finalmente un chico, no era chino, se detuvo y le explique mi situación, enseguida marcó el número de mi arrendador y hasta me dejó hablar por teléfono, algo que realmente me sorprendió dado el problema con la pandemia y los contagios. 

Mi arrendadora me comunicaba que aún se encontraba trabajando y que demoraría un poco en llegar, pues no me quedaba de otra que esperar, pero, ¿Qué hacía con todas mis cosas? Pues para mi gran suerte de repente la puerta de la entrada se abría, una señora iba saliendo y me miraba extrañada, le explico la situación y amablemente me dejó pasar. Al entrar sabía que me esperaba subir cuatro pisos con mis cosas, sin elevador y sin ayuda. Me las ingenié para subir todas mis cosas poquito a poquito hasta la puerta de mi nuevo hogar, pero, aún nada que aparecía mi arrendadora, ya no sabia que hacer, era de noche y la luz de las escaleras había que estar encendiéndolas a cada rato pues se apagaban solas cuando pasaba un tiempo. 

Finalmente me decidí y confiada baje con las pertenencias que tenían más valor y me fui a caminar por el barrio para ir familiarizándome con el lugar. En la esquina se veía una tienda que reparaban teléfonos y enseguida se me prendió el bombillo y fui y pregunte a la chica del lugar, que era china, si tenían cargador para mi celular, me enseño uno que venía con el cable y el enchufe para la corriente y solo costaba 5€, lo compré y seguí con mi caminata. Paseando de un lado a otro me doy cuenta que la mayoría de restaurantes, bares, tiendas, peluquerías, algún que otro supermercado eran todos chinos solo en mi cuadra contaba alrededor de cinco o seis negocios chinos, entonces caí en cuenta que me encuentro viviendo en "EL BARRIO CHINO".

Tiendas de confituras chinas
Salón de Juego Chino

Aquí fue donde me compre el cargador



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Al empezar el embarque hacia al avión se escucha a la chica del mostrador dar algunas indicaciones que deberíamos seguir para un viaje seguro, las personas se ponen en cola, algunos respetando el distanciamiento y otros no tanto. Al llegar a mi asiento 21A, al lado de la ventanilla, me doy cuenta que aún no han llegado mis acompañantes en los asientos siguientes, hice un suspiro de alivio, pues significaba que todavía había espacio en el maletero para poner mis cosas. Ya era hora de partir y aún mis acompañantes de viajes no aparecían, efectivamente, me dije, este será un viaje sola y realmente lo agradecía pues en estos tiempos de pandemia uno quiere estar alejado lo más que se pueda de las personas desconocidas. 

El uso de la mascarilla era obligatorio durante todo el vuelo y recomendaban no levantarse de sus asientos, solamente se permitía para ir al baño o en alguna emergencia. Cuatro horas de vuelo me esperaba, la aerolínea Iberia solamente brindaba agua, por suerte antes de abordar había comprado un sándwich de queso y me había tomado un café con leche, así que sencillamente me dediqué a dormir durante toda la travesía. 

Aplicación Spain Travel Health


Casi una hora antes de llegar, se escucha por los altavoces al piloto decir que llegaríamos media hora antes de la prevista, daba instrucciones que debíamos cumplir a nuestra llegada al aeropuerto y todos los protocolos de sanidad que teníamos que seguir, los cuáles eran: tener a mano un formulario que había que llenar donde se recogía principalmente nuestros datos personales, dirección del lugar a donde nos dirigíamos, si habíamos estado ingresados en los últimos catorce días y si teníamos algún síntoma de la covid-19. Gracias a dios precavida como yo soy, ya tenía mi formulario listo en una aplicación que era exclusivamente de uso para eso que se llama "Spain Travel Health", la misma la puedes rellenar tranquilamente 24h antes del vuelo y te crea un código QR el cual es escaneado en los controles de sanidad, un proceso que recomiendo hacer para que todo sea más ágil y sin una larga línea de espera si llevas un formulario impreso sin el código QR. Lo que mas me extraño fue que en ningún momento, ni en Suecia ni en España, me tomaron la temperatura, pensaba que era algo casi imprescindible que hacían en todos los aeropuertos.



Taxi de Madrid
Finalmente recogí mis maletas y me dirigí a la puerta de salida, que triste y desesperanzador es que nadie te espere, como ya tenía decidido me fui a buscar un taxi y al salir para mi sorpresa todos los carros que veía eran taxis, algunos pasaban y otros parqueaban en forma de cola, yo no entendía si podía hacer como en Cuba de pararme en cualquier parte de la acera y sacar la mano o si existía algún tipo de sistema para coger el taxi, la mayoría de los pasajeros que veía pasar parecían que tenían su propio auto esperando, pues se dirigían a otro lugar. Incluso le pregunté a un sueco si sabía cómo se cogían los taxis pero él andaba igual de perdido que yo. Hasta que finalmente vi un cartel que decía "TAXI ESPERE AQUÍ".

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Yissel Alvarez Yanes

Hej! Me llamo Yissel-bloguera novata, informática y un poco aventurera. Aquí encontrarás mis experiencias con el propósito de compartir información que le pueda ser de ayuda a otras personas.

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